19.2.05

Apelación de Heildelberg por una ecología científica

La ecología se convirtió en los años 70 en la especialidad técnica de moda, todos, absolutamente todos, abrazamos con entusiasmo a esta rama de la biología, pero los más jóvenes deben saber que antes, apenas nadie sabía de su existencia. ¿Por qué?

La razón de ese auge fue la preocupación por la contaminación química y radioactiva y de esa loable preocupación surgieron los movimientos ecologistas. Estos movimientos (esta constatado) recibieron apoyo económico de la extinta Unión Soviética que rápidamente vio que le sería fácil y rentable utilizarlos para menoscabar a los regímenes capitalistas y sobre todo impedir en lo posible la proliferación de las centrales nucleares, de las cuales se obtiene, o fabrica si lo prefieren, el plutonio; imprescindible para la fabricación de armas nucleares. Curiosamente en la actualidad , al igual que anteriormente hizo la URSS con sus NO-amigos , los norteamericanos hacen lo mismo con sus NO-amigos, pues, en este caso ante la posibilidad de que consigan plutonio (repito: se necesita una central nuclear para fabricarlo en cantidad), se opone también a la expansión de la energía nuclear en los países que considera peligrosos, exactamente igual que hizo el antiguo enemigo ruso, obviando que tanto una como otra potencia están y estaban bien surtidas de centrales nucleares.
Otro caso curioso es Francia. Francia es el país del mundo con mayor número de centrales nucleares per cápita del mundo y por esas casualidades de la vida también cuenta con un importante arsenal nuclear. Algunos mal pensados afirman, que tal cantidad de “fábricas” de plutonio francesas son imprescindibles para su forçe de fraper y que el subproducto real de las centrales nucleares no es peligroso plutonio, si no , la electricidad.

Este post no quiere ser un alegato en contra de la energía nuclear, de la cual, los que me conocéis, sabéis que soy un claro defensor, quiere serlo (un alegato) de la ecología, pero de esa que es una rama de la ciencia, de la que se preocupa por nuestra “casa” no de la nueva religión del final del siglo XX que es el ecologismo militante prostituido por oscuros ideales políticos.

Para los que somos ecologistas no de izquierdas, que también existimos y en cantidad, y además tenemos una formación técnica, como es mi caso, nos desespera ver la utilización de la ciencia con fines políticos, pues, en el falso nombre de la ciencia se han apoyado ideologías para cometer las mayores atrocidades. El Nacional Socialismo, basándose en estudios científicos de tipo médico, antropológico, históricos... entre otros justifico la superioridad de la raza Aria. En España hoy en día partidos nacionalistas socialistas y demócratas cristianos fundamentan sus ideologías también en estudios científicos médicos, antropológicos , o de investigación histórica para justificar la existencia de “pueblos” (lo de raza ya no es políticamente correcto). Esa misma desesperación que me embarga por el mal uso de la ciencia y el fraude que representa el utilizarla para justificar fines políticos fue lo llevo a cientos de grandes hombres, científicos y premios Nobel a firmar el manifiesto llamado “la apelación de Heildelberg por una ecología científica”.


Aquí os traigo la apelación de Heildelgerb para todos los que amáis la ciencia, el racionalismo y la busqueda de la Verdad.
ADVERTENCIA: su lectura puede dañar la sensibilidad de los predicadores del Apocalipsis climático.

Nosotros queremos contribuir plenamente a la preservación de nuestra herencia común, La Tierra.
Estamos, sin embargo, preocupados, en los albores del siglo XXI, por el surgimiento de una ideología irracional que se opone al progreso científico e industrial, y que impide el progreso económico y social.
Sostenemos que un Estado Natural, algunas veces idealizado por movimientos con tendencia a mirar hacia el pasado, no existe y probablemente nunca haya existido desde la primera aparición del Hombre en la biosfera, dado que la Humanidad ha avanzado siempre transformando progresivamente a la Naturaleza de acuerdo con sus necesidades, y no al revés.
Suscribimos totalmente los objetivos de una Ecología Científica para un universo cuyos recursos deben ser inventariados, gestionados y preservados.
Pero también exigimos que este inventario, gestión y preservación estén basados en criterios científicos y no en preconceptos irracionales.
Hacemos énfasis en que muchas actividades humanas esenciales se realizan manipulando substancias peligrosas o en sus proximidades, y que el progreso y el desarrollo, para beneficio de la Humanidad, han implicado siempre un control cada vez mayor de fuerzas hostiles.
Consideramos, por lo tanto, que la Ecología Científica no es más que una extensión de este progreso continuado en dirección de una vida mejorada de futuras generaciones.
Intentamos hacer valer la responsabilidad y deberes de la Ciencia hacia la Sociedad como un todo. Prevenimos, sin embargo, a las autoridades a cargo de los destinos de nuestro planeta, para que se opongan a decisiones basadas en argumentos seudocientíficos, información falsa o sin relevancia.
Llamamos la atención de todos hacia la absoluta necesidad de ayudar a que los países pobres alcancen un sostenido nivel de desarrollo que sea igual que el resto del planeta, protegiéndolos de los problemas y peligros provenientes de las naciones desarrolladas, y de que eviten enredarse en marañas de obligaciones irreales que comprometerían su independencia y dignidad.
Los mayores males que acechan a nuestra Tierra son la ignorancia, la corrupción y la opresión, y no la Ciencia, la Tecnología y la Industria, cuyos instrumentos, cuando se manejan adecuadamente, son herramientas indispensables de un futuro llevado a cabo por la Humanidad, por ella y para ella misma, salvando los principales problemas como el exceso de Población, el Hambre y las Enfermedades del Mundo.

Estos son algunos de los destacados firmantes:
B. N. Ames (bioquimico, director, centro del National Institute of Environmental Health Sciences, Berkeley/USA); Ph. W. Anderson (premio Nobel física); C. B Anfinsen (premio Nobel química); H. Atlan (biofísico francés, catedrático, director del Centro de Investigación en Biología Humana/París); J. Axelrod (premio Nobel medicina); B. Benacerraf (premio Nobel medicina); H. Albrecht Bethe (premio Nobel física); Sir J. W. Black (premio Nobel medicina); N. Bloembergen (premio Nobel física); N. E. Borlaug (científico forestal, premio Nobel paz); P. Bourdieu (sociólogo, profesor Collège de France); A. Butenandt (premio Nobel química); T. R. Cech (premio Nobel química); C. Chagas (medico brasileño de prestigio internacional, director de salud pública; Dr. Honoris Causa de las Universidades de Paris, Harvard); O. Chamberlain (premio Nobel física); S. Cohen (premio Nobel medicina); Sir J. Warcup Cornforth (premio Nobel química); J. Dausset (premio Nobel medicina); G. Debreu (premio Nobel economía); J. Deisenhofer (premio Nobel química); Chr. de Duve (premio Nobel medicina); M. Eigen (premio Nobel química); R. R. Ernst (premio Nobel química); P.-G. de Gennes (premio Nobel fisica); I. Giaever (premio Nobel física); D. A Glaser (premio Nobel física); Francois Gros (Profesor Collège de France biología del desarrollo); R. Guillemin (premio Nobel medicina); H. A. Hauptman (premio Nobel química); H. zur Hausen (Director del centro alemán de investigación del cáncer alemán, Heidelberg); F. Heritier-Auge (Profesora del College de France, antropología); D. R. Herschbach (premio Nobel química); G. Herzberg (premio Nobel química); B. Hess (biofísico, exvicepresidente del Centro alemán de investigacion Max-Planck); R. Hoffman (premio Nobel química); R. Huber (premio Nobel química); Sir A. Fielding Huxley (premio Nobel medicina); S. P. Kapitza (catedrático de ciencias, Instituto para los problemas físicos, Rusia); J. Karle (premio Nobel química); Sir J. Kendrew (premio Nobel química); Kl. von Klitzing (premio Nobel física); A. Klug (premio Nobel química); E. G. Krebs (premio Nobel medicina); L. Lederman (premio Nobel física); J.-M. Lehn Premio Nobel química); W. Leontief (premio Nobel economía); R. Levi-Montalcini (premio Nobel medicina); R. S. Lindzen (catedrático Academia Nacional de Ciencias de los EE.UU., M.I.T., W.I.S.; meteorología); W. N. Lipscomb (premio Nobel química); H. M. Markowitz (premio Nobel economía); S. van der Meer (premio Nobel física); C. Milstein (premio Nobel medicina); Sir. N. F. Mott (premio Nobel física); J. Murray (premio Nobel medicina); D. Nathans, premio Nobel medicina); L. Neel (premio Nobel física); Erwin Neher (premio Nobel medicina); M. W. Nirenberg (premio Nobel medicina); G. E. Palade (premio Nobel medicina); L. Pauling (premio Nobel química, paz); A. A. Penzias (premio Nobel física); M. F. Perutz (premio Nobel química); J. C. Polanyi (premio Nobel química); Lord G. Porter (premio Nobel química); I. Prigogine (premio Nobel química); A. Prochiantz (director de CNRS de investigación, Ecole Normale Supérieure, París, W.I.S.; farmacología); T. Reichstein (premio Nobel medicina); H. Rohrer (premio Nobel física); B. Sakmann (premio Nobel medicina); A. Salam, premio Nobel física); A. L. Schawlow (premio Nobel física); G. Schettler (ex presidente Academia de Ciencias de Alemania, cardiología); K. Siegbahn (premio Nobel física); S. Fred Singer (catedrático de ciencias ambientales, University of Virginia, director del S.E.P.P de Washington, Environmental Sciences); R. L. M. Synge (premio Nobel química); J. Tinbergen (premio Nobel economía); Lord A. Todd (premio Nobel química); A. Toffler (doctor en letras, leyes y ciencias, ensayista); Charles H Townes (premio Nobel física); R. Truhaut (catedrático de farmacología, experto en toxicología, Facultad de Ciencias, París); Sir J. R. Vane, premio Nobel medicina); H. E. Varmus (premio Nobel medicina); Th. H. Weller (premio Nobel medicina); Elie Wiesel (premio Nobel paz); T. N. Wiesel (premio Nobel medicina); Robert W Wilson (premio Nobel física).


Apelación extraida de la página de Miguel Cancio

10 Comments:

Blogger Egocrata said...

Desde la izquierda, casi totalmente de acuerdo. No sabía lo de los soviéticos, por cierto. Lo investigaré.

Viva la energía nuclear! (la defiendo por mi blog a menudo)

21 febrero, 2005 00:27  
Blogger Topgun said...

Egocrata eres el izquierdoso más raro que conozco: claro defensor de las liberalizaciones y amante de la energía nuclear. En según que sitios por menos que eso ya eres un facha de mierda. Para mi eres un liberal (lo d la energia nuclear no tiene nada que ver con el liberalismo)pero todavia no te has dado cuenta.

21 febrero, 2005 20:35  
Blogger Egocrata said...

¿Liberal yo? ¡Nunca! ¡Vade retro!

:-).

Lo que me parece es que tienes una idea un poco equivocada de lo que es la izquierda moderna. A fin de cuentas, cosas como las leyes antimonopolio es un invento progre. Y de mi amor por la educación, sanidad y pensiones públicas no me sacas ni de broma. :-P.

Lo importante es sacar lo bueno que hay en cada cosa, no ser dogmático.

21 febrero, 2005 21:33  
Blogger Topgun said...

lástima que la izquierda española de moderna no tenga nada (y la derecha)

El liberalismo no tiene nada que ver con la dercha, aunque últimamente está de moda decir que se es liberal sin saber lo que eso significa. Lee a este liberal y me dices si se parece a lo que tu crees que es un liberal.

21 febrero, 2005 22:40  
Blogger Egocrata said...

El liberal ese tiene la página muerta :-(.

Siento disentir en lo que respecta a los partidos españoles. Aznar tenía sus fallos, pero dentro de la derecha europea era de lo mejor, de calle. El PP, en general, es un partido bastante presentable; tiene sus idiotas ultramontanos, pero en general como conservadores están bastante a la última. De hecho, son más normales que los republicanos en EUA.

Pueden ser más competentes o no, pero ideológicamente no están demasiado mal.

El PSOE, sobre lo mismo. Tiene algunos preocupantes pozos de clientelismo (Andalucia es un agujero negro) y izquierda cavernícola (la FSM), pero a nivel gobierno, son de lo más decente en Europa. ZP está muy cerca de Blair, por ejemplo, Solbes es realmente muy competente. En política exterior, por mucho que se diga, no se ha cambiado gran cosa de fondo; sino, al tiempo.

22 febrero, 2005 05:17  
Blogger Topgun said...

Egocrata muerta del todo no, pero no es extraño lo que comentas porque su autor se dedica a insultar o menospreciar a todos a los que por allí pasamos.

Respecto a la apleación de Heilderg, veo que todos los que defendéis a muerte Kyoto se os ha comido la lengua el gato, ¿qué pasó?

22 febrero, 2005 09:26  
Blogger Egocrata said...

Creía que en lo de Kyoto habíamos estado discutiendo en el otro hilo :-).

Sigo a favor, claro. No es perfecto ni de coña, pero oye, menos da un rocazo.

22 febrero, 2005 16:59  
Blogger Topgun said...

Desde luego perfecto no hay nada, pero contestame a lo siguiente:

1.- ¿Sigues afirmando que "TODOS" los cientificos están a favor?

2.- ¿Crees que la teoría por la cual los gases de efecto invernadero están modificando el clima es acertada?

3.- ¿Para que sirve Kyoto?

22 febrero, 2005 17:21  
Blogger Egocrata said...

1. Todos, todos, no. No hablamos de la democracia a la búlgara, el mundo académico no funciona así. El consenso es que el clima está cambiando, y que es muy probable (no al 100%; la ciencia no funciona así) que nosotros tengamos algo que ver.

2. La última vez que se hizo una teoría así (CFC y la capa de ozono), se acertó de lleno. Tras la prohibición de los CFC (por un tratado estilo Kyoto) la capa de ozono se está recuperando. Tardará décadas en llegar a los niveles de los 70, pero está mejorando.

Que los gases de efecto invernadero modifican el clima está bien establecido; la duda es en qué medida los que nosotros producimos lo hacen.

3. Kyoto es un (pobre) primer paso para tratar de asegurarnos que no enviamos el clima a la porra.

22 febrero, 2005 22:36  
Anonymous Centroman said...

Completamente de acuerdo con Egocrata, Kyoto no es "contradictorio" con la Apelación de Heildelberg, o así lo veo yo. Es simplemente intentar racionalizar la contaminación y "otros" males en el planeta y que éste dure algo más...
Un saludo.

01 marzo, 2005 13:05  

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